El Tiempo en Corrales de Buelna,Los

10 septiembre 2012

UN PAR DE ASPIRINAS

Un hombre que tenía un tic nervioso que le hacía guiñar un ojo, pidió trabajo como vendedor en una agencia de viajes.
- Según su currículum, veo que usted está más que cualificado para este trabajo - dijo el jefe de personal - pero, desgraciadamente, no podemos contratar a un vendedor que esté constantemente guiñando el ojo a los clientes.
- Pero espere -dijo el hombre- si me tomo dos aspirinas dejo de guiñar el ojo.
- Muéstreme -dijo el jefe de personal.
Entonces el hombre se metió la mano en el bolsillo del pantalón y sacó una cantidad enorme de preservativos de todas formas y colores, finalmente encontró un par de aspirinas y al ratito de tomarlas dejó de guiñar el ojo.
- Es excelente que haya dejado de guiñar el ojo -dijo el jefe-, pero no podemos tener vendedores que sean unos mujeriegos.
- ¿Qué quiere decir? -preguntó el hombre-, yo estoy felizmente casado.
- ¿Y cómo explica todos esos condones?, dijo el jefe.
- Ah, eso ... -dijo el hombre- haga usted la prueba de ir a una farmacia y pida aspirinas guiñando el ojo.

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